Mercedes preparaba siempre estas riquísimas rosquillas en Semana Santa, por toneladas, porque desaparecían al segundo.
Son rosquillas de masa consistente, quebradiza, no son esponjosas, ni blandas.
Buenísimas.
Ingredientes
- 300 gramos de harina, y reservar un poco más por si la masa lo requiere.
- 1 huevo entero.
- 8 cucharadas soperas colmadas de aceite de oliva.
- 6 cucharadas soperas colmadas de azúcar.
- 2 cucharadas soperas colmadas de Anís del Mono o Aguardiente o Chinchón.
- Media cucharadita (las de café) de levadura en polvo Royal.
- Aceite de oliva para freír.
Elaboración
- En un cuenco grande batir el huevo, añadir el azúcar y batir un poco más.
- Añadir el aguardiente y aceite, batiéndolo bien.
- En el cuenco donde se ha pesado la harina añadirle la levadura y remover bien.
- Incorporar la harina poco a poco en el cuenco grande, batiendo al principio con un tenedor.
- Ir añadiendo harina hasta formar una pasta consistente que se pueda coger con las manos, y volcarla sobre la mesa enharinada.
- Según se va amasando, la masa va absorbiendo la harina de la mesa poco a poco, haciéndola homogénea y algo consistente.
- La masa está lista cuando se desprende de los dedos, queda algo pegajosa pero no es conveniente añadir más harina pues luego cambia mucho el sabor.
- Formar barritas rodando la masa sobre la mesa, con un grosor de un dedo meñique y de largo unos 8 centímetros, unir los extremos, presionando un poco y volver a rodar ligeramente, volver a unir los extremos y apretarlos para que al freír no se abran.
- Calentar a fuego medio-bajo en abundante aceite en una cacerola honda, que cubra 2 o 3 centímetros por encima de las rosquillas. NO debe humear el aceite.
- Echar pocas rosquillas de cada vez.
Al principio se hunden al fondo del cazo, para luego subir a la superficie del aceite.
Habrán aumentado un poco su tamaño.
- Darles la vuelta con cuidado de que no se rompan y moverlas continuamente, para que se doren por igual.
- Retirar continuamente la espuma de la superficie del aceite, para poder manejarlas y moverlas mejor.
- Se puede subir un poco el fuego cuando empiezan a dorarse, y en cuanto estén uniformemente doraditas por igual, sacarlas y ponerlas sobre papel absorbente, y volver a bajar el fuego para la siguiente tanda.
- Esperar a que enfríen totalmente las rosquillas.
Jamás comerlas calientes.
Advertencias:
Un fuego demasiado elevado hará que se queme el azúcar de la masa, produciéndose unas manchas negras en la superficie. No afecta al sabor, pero tampoco se han frito correctamente.
Hay que regular el calor del aceite a cada momento.
Un exceso de harina hará que la masa tenga un sabor farináceo, poco agradable.
Se le puede añadir anís de especia a la masa, resultando rosquillas más aromáticas.
Se le puede espolvorear azúcar o azúcar glas por encima a las rosquillas fritas, entonces resultarán demasiado dulzonas, yo jamás se lo pongo.
Cuando empiezan a freírse, la masa se abre y rompe por la superficie de la rosquilla, entonces la masa está perfecta:

Va por ti, Mercedes.

Receta de Azul Púrpura · https://www.azulpurpura.es/recetas/rosquillas-caseras-de-mercedes




