Esta es la tercera receta que vi hacer a Mercedes, muchísimas veces.
Es riquísimo, de peques nos entusiasmaban estos huevos en sorpresa.
Estos días atrás me preguntaba a mí misma: ¿por qué la preposición «EN»?
Lo normal sería llamarlo huevo sorpresa, o sorpresa de huevo.
La verdad que no me he estrujao demasiado los sesos si ponerle esa preposición o no, cuando titulase aquí esta receta.
Mercedes lo llamaba así, nosotros siempre lo hemos nombrado así, y seguirá siendo «huevos en sorpresa», entre otras cosas porque no soy capaz de quitarle el EN ese. Me sale sin pensarlo.
Solo por el hecho de que ella lo decía así, merece respetarlo tal cual.
De todos modos está para chuparse los dedos
Va por ti, Mercedes, por estas cenas tan ricas, por lo magníficamente que cocinabas y por mimarnos tantísimas veces, no solo con platos exquisitos.
Por todo, gracias a ti.
Ingredientes
- 4 huevos medianos.
- Bechamel algo espesa, con:
- 5 cucharadas soperas de harina.
- 600 mililitros de leche entera.
- 80 mililitros de aceite de oliva.
- 1 cucharadita de sal.
- Aceite de oliva.
- 1 huevo grande.
- 60 gramos de pan rallado.
Utensilio
- Una espumadera de pala grande.
Elaboración
- Freír los huevos, la clara cocida pero sin cuajar demasiado la yema. Lo mejor es freírlos en aceite no demasiado fuerte, para controlar mejor la fritura del huevo.
No echarles sal por encima.
- Sacar de la sartén y con papel de cocina empapar el aceite que pueda tener la clara. Reservar.
- Batir el huevo grande junto con un poco de sal, en un plato hondo.
- Hacer la bechamel y remover para que no se forme costra.
- Untar ligeramente un plato con aceite y extender una capa de bechamel de medio centímetro de grosor, aproximadamente, y formando un círculo del diámetro del huevo frito.
- Colocar encima el huevo frito y si es necesario recortar un poco los bordes de la clara.
- Cubrir el huevo con otra capa de bechamel, ayudando con una espátula o un cuchillo de comida, con cuidado de no reventar la yema, y sellar en contorno un poco los bordes de ambas capas de bechamel.
- Enfriar completamente.
- Deslizar por el plato los huevos envueltos con la bechamel, sobre el plato del huevo batido, ayudando con una cuchara echar más huevo batido por encima.
Este es el motivo de restregar un poco de aceite en el plato antes de poner la capa de bechamel de abajo, para que resbale bien al echarlo en el huevo batido.
- Coger el huevo, envuelto en bechamel, con la espumadera y colocarlo encima del pan rallado extendido, con las manos echar más pan por encima, cogerlo con las manos, con mucho cuidado para sacudir el resto de pan rallado y volver a ponerlo en la espumadera para freírlo.
- Poner aceite abundante en una sartén mediana donde se pueda manejar bien el huevo con la espumadera y calentarlo a fuego fuerte.
- Echar el huevo empanado, con la espumadera, en el aceite muy caliente y ayudando con una cuchara echarle constantemente aceite caliente por encima hasta que se haya dorado el pan rallado de la superficie.
Se puede utilizar la freidora.
- Sacar enseguida el huevo empanado, escurrirlo y colocar en un plato.
Servir muy caliente.
La sorpresa está en que no se sabe dónde está la yema, ni cuándo se romperá cuando cortemos el empanado.
La yema debe quedar líquida.

Receta de Azul Púrpura · https://www.azulpurpura.es/recetas/huevos-en-sorpresa




