Nos encantan las berenjenas y ahora más aún, desde que mi cuñada M. Bella me enseñó a hacerlas fritas y crujientes, y Lali me enseñó a prepararlas previamente.
Antes me quedaban enchumbadas en aceite, estaban buenas, aunque resultaban pesadas por la cantidad de aceite que absorbían.
Solucionado y muy fácil.
No sé si me alegro de esta solución porque Andrea anda pidiendo continuamente que se las haga, y me ata más aún a la cocina. Le gustan bien tostaditas, como se ve en las fotos.
Ingredientes
- Berenjenas.
- Harina de trigo.
- Sal gorda.
- Aceite de oliva
Utensilios
- Escurridor de verduras o colador grande de plástico.
- Papel absorbente de cocina.
- Lámina de aluminio para poner la harina: Se doblan un poco hacia arriba los 4 laterales y otro doblez en cada una de las 4 esquinas de la lámina, dejándola a modo de caja para que la harina no salga hacia afuera.
- Un cuenco con agua.
Elaboración
Una berenjena mediana cunde mucho, y como acompañamiento a otro plato, da para 4 personas.
Lavar bien la berenjena.

Lo que Lali me enseñó
- Con un cuchillo muy afilado cortar el pedúnculo de la berenjena y desechar.
El resto de la berenjena en rodajas finas, con su piel, todas de igual grosor, unos 3 milímetros, que no queden ni muy gordas ni demasiado finas. 1-
- Colocar en el escurridor una capa de rodajas, una al lado de la otra y algo inclinadas para que deslice bien el agua que sueltan. 2-
- Echar sal gorda sobre cada rodaja y únicamente sobre esa cara (espolvorear lo justo de sal, para que no queden demasiado saladas).
- Volver a colocar sobre esta capa otra capa de rodajas de igual forma: algo inclinadas y volver a echar sal gorda por encima.
- Así sucesivamente hasta acabar con todas las rodajas.
- Colocar el escurridor sobre un plato hondo y dejar reposar mínimo 1 hora.
Las rodajas habrán absorbido suficientemente la sal en ese rato. Ya no se le echa más sal.
- Al cabo de la hora, la berenjena habrá soltado bastante líquido debido a la sal. Es el líquido que se ve en el fondo del plato hondo. 3-

- Colocar el escurridor bajo el grifo de agua fría, remover las rodajas de berenjena para eliminar los restos de sal y dejarlas limpias.
Y esta parte lo aprendí de mi cuñada
- Calentar a fuego medio, abundante aceite de oliva en una sartén.
- En la caja de la lámina de aluminio poner suficiente cantidad de harina normal de trigo.
- Enharinar una rodaja por ambas caras, luego pasarla por el agua del cuenco, solo meter y sacar rápidamente, escurrir un poco sobre el papel de cocina para secar el exceso de agua. 4- 12. Echarla en el aceite caliente. 5-
- Así sucesivamente con cada rodaja hasta llenar la sartén.
Pongo papel absorbente de cocina doblado al lado del cuenco de agua. En cuanto he sacado la rodaja enharinada y mojada, le doy unos golpecitos sobre la base sobre el papel, así me aseguro de que no caiga agua en el aceite, que puede salpicar hacia afuera.
- Freír las rodajas por ambas caras y colocarlas sobre papel absorbente. 6-

Si el aceite está caliente a fuego medio no chisporroteará nada, pero si está demasiado caliente, salpicará.
Hay que regular la temperatura del aceite, según convenga.
Se pueden freír más o menos según el gusto de cada cual, pero cuidado no se quemen demasiado pues amargarían.
Nos gustan medio tostadas, doraditas que no amargan tanto.
Servirlas calentitas y comerlas enseguida, antes de que se pongan blandas al enfriar.
Mejor que estén bien crujientes.

Receta de Azul Púrpura · https://www.azulpurpura.es/recetas/berenjenas-fritas-crujientes




