A la tercera intentona va la vencida, al final conseguí darle el puntito que nos gusta y que me saliesen bien, ya que las proporciones que saqué de una revista se me desbarataban y aplastaban en el horno, cosas de las harinas, supongo.
Unas pastas riquísimas y originales que ya llevaba tiempo queriéndolas hacer para Andrea, que le vuelven loca, pues las hacen parecidas en una confitería de Madrid, donde solemos comprarlas cada vez que vamos, y si no que le pregunten al abuelo, cada vez que viene le trae una cajita para ella sola, ¡so enchufada!
Ingredientes
Aproximadamente 30 pastas
- 188 gramos de harina de trigo normal
- 64 gramos de azúcar glas
- 124 gramos de margarina o mantequilla reblandecida a temperatura ambiente
- 36 gramos de fécula de patata
- 6 gramos de cacao puro en polvo sin azúcar
- media cucharadita de vainilla en polvo
- la clara de un huevo
Elaboración
- batir un poco la clara de huevo y reservar.
- en un cuenco tamizar la harina, azúcar, fécula de patata y vainilla. No tenía vainilla en polvo y le puse azúcar avainillado, muy ricas, pero quizás le va mejor la primera.
- echar la margarina o mantequilla en trocitos y mezclar.
Hoy las hice con margarina y han quedado muy ricas. Pienso que con mantequilla quedan más aromáticas, volveré a repetirlas así.
- volcar sobre la mesa y amasar hasta homogeneizar
- dividir la masa en 2 partes iguales, y a una añadirle el cacao puro, amasando de nuevo hasta mezclar por completo.
- envolver las 2 masas en plástico y meter en la nevera, mínimo 45 minutos

- precalentar el horno a 180º C con fuego arriba y abajo
Para las pastas cuadradas
- sacar del frigo y aplanar con el rodillo hasta conseguir un grosor de 1 centímetro, con un cuchillo afilado cortar tiras de 1 centímetro de ancho, se obtienen bastones de 1x1 centímetro
- pincelar una de las caras de cada barra (2 de masa blanca, 2 de masa cacao) con la clara de huevo batida reservada, y se emparejan a modo de damero. Presionar con cuidado de no deformarlas.
- volver a cortar ese cuadrado largo en rodajas de medio centímetro.
Para las pastas redondas de botón
- aplanar hasta conseguir una lámina de medio centímetro de grosor
- cortar las 2 masas con un cortapastas redondo grande, y el centro con otro cortapastas de diámetro más pequeño, y separar los círculos.
- pincelar los círculos pequeños con clara de huevo
- el círculo central, el pequeño, de la masa blanca se encaja en el círculo grande de la masa de cacao, con el círculo pequeño de cacao se hace lo mismo para el círculo grande de la masa blanca.
Para las espirales
- aplanar las masas hasta medio centímetro de grosor.
- cortar en finas tiras las dos masas, pincelar con clara de huevo la cara más ancha y juntar por el lado más ancho una tira blanca y otra de cacao y enrollar sobre sí misma, presionando con cuidado. Éstas no me quedaron tan bien formadas como las otras, además se tostaron demasiado, otra vez será.
- colocarlas algo separadas sobre placa de horno o plancha de silicona apta para horno, meter en el nivel más alto y dejar hornear 18-20 minutos. Vigilar no se pasen de punto.
Sacar y dejar enfriar completamente antes de comerlas.
Conservarlas en tarro de cristal hermético para evitar que la humedad las ablande.
Tanto el tiempo de horneado como la posición de la bandeja dependerán de cada horno.
La clara de huevo actúa como "pegamento", para evitar que las masas se separen durante el horneado.
Ahora unas líneas para mi pasión: el mantelito y servilletas ... lo bordé hace siglos, cuando tenía paciencia, pues es una técnica muy laboriosa de corte y deshilachado cruzado del lino y vuelta a trabajarlo con hilo muy fino, para luego, con un hilo más grueso rellenar los motivos con puntadas cruzadas, celdilla por celdilla y cada una mide 2x2 milimetros, formando un cuadrado central de 24x25 centímetros con un total de 100x100 celdillas (sí, sí, el lino es así, no mide lo mismo la trama que la urdimbre para un mismo número de hilos), y una tira por los 4 bordes, de 115x118x6 centímetros, a saber cuántas celdillas, ni las cuento, por miles supongo.
Es un precioso calado siciliano (Sfilato siciliano), con unos motivos de parras, y rematado en los bordes con un encaje de Chantilly (comprado) en el mismo tono crudo del lino. Ahora sería incapaz de hacer algo así, ni paciencia ni vista, ¡qué tiempos...!
Con la cocina no me complico la vida, no me gusta nada, pero con los bordados cuanto más complicados son, más disfruto haciéndolos. A ver si me da la gana de subir las fotos de mis labores, de momento la cocina colapsa mi tiempo.

Receta de Azul Púrpura · https://www.azulpurpura.es/recetas/pastas-de-te-bicolor




